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HISTORIA

MOTOCICLISMO EN ALBACETE, UNA LARGA TRADICION Cuando con los años noventa el circuito permanente de velocidad "La Torrecica" abrió sus puertas y sobre su novísimo asfalto se realizaron las primeras carreras, realmente, más que asistir al nacimiento de algo, a lo que realmente acudíamos era a la confirmación de una larga tradición y a una apuesta fe futuro para que esa tradición pudiese continuar. Albacete, en efecto, ya atesoraba, mucho antes de que un posible circuito de velocidad viese la luz, una enraizada presencia del motociclismo deportivo por estos lares. Cuentan las crónicas que en el Albacete de los años anteriores a la Guerra Civil ya se disputaron de forma esporádica las primeras competiciones de velocidad sobre trazados que en su mayor parte ni tan siquiera estaban asfaltados; pero sería después del conflicto civil, y al mismo tiempo que la vida del país iba recuperando su pulso normal, cuando estas carreras comenzaron a lograr el peso específico de la continuidad y cada año se convertían en una cita habitual dentro del programa deportivo del gran evento anual que para Albacete supone su Feria. Serían los años de las grandes monocilíndricas inglesas: las Norton y las Velocette, a las que después fueron apartando de la bandera de cuadros las joyas mecánicas de cuatro tiempos de procedencia italiana…. Era el final de la década de los cuarenta y la llegada de los años cincuenta, en los que incluso hubo alguna ocasión en que hasta la categoría de sidecares entusiasmó al público albaceteño que sistemáticamente se agolpaba en los trazados urbanos que se improvisaban para la ocasión en la zona de antigua carretera de circunvalación o posteriormente en el Parque. Allí se vivieron momentos de gloria y también instantes de drama, dos caras quizás ineludibles siempre que salta al aire, y se agita sobre él, el banderazo de salida de toda competición motociclista. Con los primeros años sesenta el motociclismo español vivió una época dorada a lomos de las Montesa, Bultaco, Ossa. etc. Que montadas por los Busquets, Herrero y, sobre todos el inolvidable Ramón Torras, impregnaban de un característico olor a aceite quemado aquellas mañanas de septiembre en el parque albaceteño. Una sensación que, a buen seguro, multitud de aficionados todavía no habrán olvidado. Aquellas carreras continuaron hasta 1968, fecha en que se interrumpiría por un periodo que comenzaba a ser peligroso, hasta que los hombres del Moto Club Albacete encontraron en el Polígono Campollano un nuevo escenario que garantizó nuevas épocas de grandes carreras que culminaron en los años ochenta con la llegada de las MOTOCICLISMO' Series, y cuyo éxito popular fue la primera piedra real para lo que sería la posterior construcción del circuito de "La Torrecica" . Cuando en Septiembre de 1990 se disputó la primera prueba motociclista sobre el nuevo circuito albaceteño, lo de menos, tal vez, era el presente, con ser un importante logro; la realidad es que en ese instante se fundía el pasado, aquella gran obra no dejaba de ser un indirecto homenaje a tantas y tantas gentes que por su amor a este deporte habían hecho posible más de medio siglo de carreras, con el futuro; un futuro que con estas instalaciones garantizaba el seguimiento de esa larga tradición.

JUAN L. HERNANDEZ PIQUERAS.
PERIODISTA